miércoles, 20 de agosto de 2008

Osho de "El ganso esta fuera"

En una espesa zona de la selva birmana, un pequeño avión fue abandonado por el ejército. Se estaban retirando a toda prisa y por alguna causa mecánica no pudieron llevárselo consigo. Los aborígenes encontraron el avión y fueron incapaces de entender qué era. Dedujeron que debía de ser alguna clase de carromato; era lo único que podía ocurrírseles. Para ellos, una carreta de bueyes era el único vehículo. Así que empezaron a utilizar el avión como una carreta. Y les encantó. ¡Era el mejor carromato que nunca habían tenido!
Entonces alguien pasó por allí, un hombre que vivía un poco alejado de la tribu aborigen, pero que formaba parte de ella. Y él había visto automóviles, camiones, autobuses. Les dijo:
—Esto no es un carromato. Esto es un automóvil. Y yo sé algo de coches. De manera que le hizo unos arreglos. Ellos se quedaron inmensamente asombrados de ver que sin caballos, sin bueyes, la máquina se movía. ¡Vaya juguete! Cada mañana, cada tarde, disfrutaban mirándolo una y otra vez, desde todos los lados, entrando en él, sentándose en él, y, aunque no había carreteras, les resultaba tremendamente gratificante recorrer unos cuantos metros.
Un día, un piloto acertó a pasar por aquel remoto bosque y les dijo:
—¿Qué estáis haciendo? ¡Eso es un avión! ¡Puede volar!
Invitó a dos aborígenes a ir con él y cuando despegaron, no podían creerlo. Eso superaba por completo su imaginación, estaba más allá de todos sus sueños. Ellos pensaban que sólo los dioses podían volar; habían oído hablar historias de dioses que volaban por el cielo. Sí, habían visto aviones surcando el cielo, pero siempre habían creído que pertenecían a los dioses.

Fíjate: el mismo aparato puede ser utilizado como carreta o como automóvil, pero entre carreta y automóvil sólo hay una diferencia cuantitativa, no cualitativa. En cuanto el avión despega, el plano es diferente: trasciende la carreta y el automóvil. Es una dimensión totalmente nueva.
De modo que la razón no es dejada atrás; la razón es, simplemente, trascendida. Por eso, Christmas Humphreys lo llama “sin sentido”, “irracional”. Pensar que dejas atrás la razón, es pensar todavía de forma racional.
Te dice: “... y la mente será libre...”
Eso es una verdadera tontería; la mente no será libre. Cuando te adentras en el mundo de Zen, aparece la no-mente. Zen es equivalente a “no-mente”. No es liberar la mente; es liberarse de la mente. Y hay mucha diferencia, una diferencia imposible de salvar. La mente no obtiene la libertad; tú te liberas de la mente. La mente desaparece. Libre o no libre, la mente, simplemente, desaparece. Cruzas una nueva puerta que siempre estuvo ante ti, pero a la que nunca habías llamado: la puerta de ser, la puerta de la eternidad.
Del libro El ganso está fuera de Osho

6 comentarios:

Monica dijo...

Cruzar el umbral del mas allá y encontrarse con uno mismo,pero en el plano del equilibrio perfecto. De todas formas -desechando cualquier duda- el hombre puede conseguirlo.Es solo buscar nuestra esencia, ese yo intangible que mora dentro de la luz interior y se llama Paz.
Gracias por dejar el presente de tu palabra en mi blog e instarme a seguir caminando, es lo que hago y lo que me conforma.
Lo tuyo me gusta mucho también y lo disfruto.
Un gran abrazo.

Juan dijo...

Mónica, sabemos dónde hay que llegar, sabemos cómo hacerlo, sabemos las enormes dificultades en el camino, pero, ¿tenemos la suficiente fe, perseverancia y humildad para no desfallecer, para continuar a pesar de las satisfacciones que vayamos consiguiendo, y de las adversidades con que nos encontremos

¡Ojalá que sí! Que nada ni nadie nos impida siempre avanzar en ese camino.

Un afectuoso abrazo

moksha dijo...

Que grato encontarte hoy! y que gran lección, buscar es encontrar y se reafirma mi busqueda, aunque hay un largo camino por andar...

Juan dijo...

Moksha:

Siempre estamos en la búsqueda con el fin de seguir evolucionando. Todos nos pueden aportar algo, no sólo compañía, en el camino.

Para mí también es una suerte el que nos hayamos encontrado.

Saludos

yoymimismo dijo...

Totalmente cierto. Gracias por compartirnos esta bella historia de Osho y gracias por visitar mi blog.

Por cierto, mientras tu me escribías, yo actualizaba, de manera que ya mismo podrás encontrar un nuevo post;

Te bendigo con toda luz,

Isaac

Juan dijo...

Isaac:

Que la luz de tu blog, reflejo de la de tu alma, se expanda por todo el mundo. Servirá para los no iniciados, o los que ya hayamos empezado el camino, pues nos dará fuerza para avanzar.

Namaste