
Ante los dramáticos momentos que está sufriendo Haití, después del terrible terremoto sufrido recientemente, estamos en la obligación, y el deber moral, de aportar nuestra ayuda para tratar de paliar tan dramáticas consecuencias.
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Cada uno puede aportar según sus posibilidades, dinero, ropa, mantas, medicamentos. Aunque sea poco, esa ayuda es bien recibida. Como dice el refrán: "Grano no hace granero, pero ayuda al compañero".
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Cada uno sabe su situación, pues el paro y la pobreza está asolando muchos países, pero cuando hay voluntad, aunque sea un euro, siempre es bien recibido.
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Es importante hacer notar que las aportaciones se deben realizar por medio de ONGs u organismos de reconocida trayectoria humanitaria, pues hay muchos desaprensivos que se aprovechan de las catástrofes para medrar a costa de la buena fe y del dolor de los que sufren.
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Elevamos nuestras oraciones por el pueblo haitiano para que el Señor les ayude en estos momentos tan difíciles por los que pasan. Estamos seguros que saldrán de esta situación con el apoyo internacional que está llegando desde los cinco continentes.
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