martes, 30 de noviembre de 2010
Marysol Salval: Escritora chilena
domingo, 5 de septiembre de 2010
Víctor Jara en el recuerdo
Víctor Jara nació en Chillán Viejo, en 1932 y murió asesinado en Santiago de Chile, 1973.)
Cantautor chileno. Fue actor y director teatral, dramaturgo, estudioso del folclore y de los instrumentos indígenas. Compositor y cantante del pueblo, defensor de los ideales de justicia social, de la igualdad y de la cultura popular.
Te marchaste con pena en el alma y roto el corazón
dejas a tu familia y a tu amado pueblo chileno,
en las sombras de las calles los fusiles gritan
y la cultura quedará por tiempo adormecida.
Pero nos queda tu voz, tus ideales y recuerdos
por los que tanto luchaste y por eso te mataron
quedarás para siempre, compañero, en el alma del pueblo
tu palabra se unirá a los que siguen tu camino.
Desde los lagos y volcanes, desde los llanos y quebradas
los pajaritos y palomas cantarán tus canciones
que llegarán a comunas y poblados, a las ciudades y fábricas
para difundir tus ideales que no morirán jamás.
Autor video: Akenatet
jueves, 20 de agosto de 2009
Vuelo del alma

nubló mi vista
ensombreció mi alma
hizo llorar a mi corazón.
Todo era negro
mis pasos eran pesados
mi vista dirigida al suelo
mi alma se desangraba de dolor.
Quería huir de la hecatombe
en que se había convertido mi vida
necesitaba verla desde otra perspectiva
Tomé mi mochila
con mi cantimplora
y mi libro de meditación
y me dirigí hacia las montañas.
Era un crudo invierno
necesitaba respirar en profundidad
el aire puro de la Naturaleza
y escuchar su palpitar.
Caminé por valles y montañas
hasta llegar a la cordillera.
Nevaba copiosamente
los árboles nevados y las aves me daban su energía.
Pero poco a poco me quedaba sin fuerzas
me costaba caminar y respirar
aunque continuaba, aun arrastrándome.
¿Hacia dónde me dirigía y con qué fin?
Me daba ánimo, no podía claudicar
ante las dificultades
musitaba la canción del peregrino:
“Señor mío y Dios mío, ten misericordia de mí”.
Llegó el temido momento en que mis pies no respondían
pero mi alma estaba en contacto con Dios
y con todas las fuerzas de la Naturaleza
y no podía cerrar los ojos del alma.
Mi respiración se hacía cada vez más débil
sólo las aves me acariciaban la cara
para que no perdiera la conciencia.
No claudicaré. No, no, no. Jamás lo haré.
Pero mis ojos no obedecieron. ¡Y fue el fin!
.No se asuste, Señor, me musitó un luminoso ser
que sonriente me acompañaba.
Ante mi mirada atónita, me dijo:
Lleva usted una semana delirando
hablando con el Padre
y con todos sus antepasados.
¿Y usted quién es?- le pregunté.
Yo soy su ángel de la guarda
que desde pequeño le he cuidado
y lo seguiré haciendo hasta el fin.
Vuelva a su senda
piense que usted es muy valioso
y que tiene una importante misión.
Dé el inmenso amor que anida en su corazón
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Dedicado a todos los que se encuentran en una situación desesperada para que no olviden que Dios y la inmensa fe en ellos mismos les harán encontrar una salida. A veces se ve todo tan negro que quisiéramos abandonar la lucha, pero la fe mueve montañas. Y ustedes lo conseguirán.
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Fotos Juan Antonio
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(Cordillera de los Andes)
lunes, 1 de junio de 2009
En mi casa tengo un bosque (La Araucanía, Chile)

Todos los días me sumerjo en la espesura de la selva tropical que se inicia en mi jardín.
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Entro con el cuerpo preparado para relajarme, para unirme con la bella Naturaleza que Dios regaló a esta zona. Mi espíritu se sobrecoge ante la maravilla de cada planta, de cada árbol y de cada flor que me hablan y se unen a mí en espíritu. Los pájaros me saludan canturreando bellas melodías, los gusanos y las lagartijas me sonríen cuando paso.
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En la bella espesura del bosque contemplo la grandeza del Universo y la magnificencia de la pequeñez de algunas especies. Junto a un enorme coigüe se encuentra un pequeño y delicado helecho, y junto a la belleza de una esbelta y grácil araucaria se halla una nalca que ha recibido la visita de un minúsculo gusano.
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Me quedo contemplando largamente cada ejemplar en sus más mínimos detalles. Calculo la edad de cada una de las especies y me imagino las diversas situaciones por las que han pasado a lo largo de sus vidas. Días de intensas heladas que los hacen resguardarse íntimamente para protegerse de los fríos o tratar de unirse a otros para ayudarse mutuamente. O días de asfixiantes y tórridos calores que apenas podían respirar, o cuando se ha producido un incendio en las proximidades que les ha acongojado por la suerte que corrían sus congéneres.
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Pienso en la vida tranquila que han disfrutado durante mucho tiempo, siglos algunas especies. Un hábitat increíblemente bello, tranquilo, comunicándose con unas con otras donde se cuentan las incidencias diarias, sobre el tiempo atmosférico, sobre la enfermedad de algunos o de las muertes de otros. Todo en perfecta calma y armonía.
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Ahora llego yo al lugar. ¿Seré un extraño? ¿Perturbaré su vida de tranquilidad y de placer naturales? Yo les saludo cada día, les hablo y les comento algo, les pregunto por su salud, curo al que se encuentra enfermo. Yo me siento uno más dentro del hábitat natural en que viven.
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Finalmente llego a mi rincón de meditación que se encuentra bajo un majestuoso y centenario roble. Allí me quedo solo con mis pensamientos para luego pasar a la meditación, a dejar la mente en reposo, en calma. En lo más profundo se encuentra el Yo interior, allí también se encuentra Dios. Trato de avanzar despacio para llegar al apacible lago que me espera. El camino es largo, a veces se hace sinuoso, pesado, pues hay que subir cuestas pronunciadas y vencer dificultades, pero no me desanimo, pues hay que tener mucha fe y perseverancia.
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Y así subo un peldaño cada día en mi relación con las especies del bosque que me acompañan en mi camino y también en la senda hacia mi interior.
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En nuestro navegar por la vida, también nos debemos relacionar con la gente próxima a nosotros, ser compasivos, solidarios y no olvidarnos que en este maravilloso Universo en que vivimos, todos somos Uno y no debemos vivir en islas desiertas, creyéndonos autosuficientes y no repartiendo el Amor que Dios nos concede a nosotros cada día.
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Foto Juan Antonio
miércoles, 29 de abril de 2009
Viaje hacia la Nada
Palafitos en Castro (Isla Grande de Chiloé, Chile)DIA INTERNACIONAL DEL LIBRO
El día 23 de abril fue “El Día Internacional del Libro”, por ello mismo quiero hacer algo especial, haciendo un desafío que me ha propuesto Seisito, de La Vida es Bella (http://seisito.blogspot.com/ ). Consiste en escribir un cuento, un poema, un relato, que incluya las palabras VIDA, AMOR, LITERATURA, SEXO, VIAJE, CINE.
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En la vida hay momentos en que debemos tomar decisiones fundamentales para poder reconducir una situación o estado mental.
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Yo me encontraba agobiado en Santiago de Chile, debido a la presión ambiental, con mucho tráfico y smog, con una fuerte carga por el estrés, debido al trabajo, y sumido en unos problemas existenciales.
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Ante tal situación decidí salir de viaje hacia donde me llevara el viento, cargado sólo con una mochila con los útiles de aseo, una muda de ropa y un libro de meditación que siempre me acompaña.
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Tomé un bus, el primero que encontré, que se dirigía al sur, a la ciudad de Puerto Montt. Me senté al lado de un señor con el que me puse a charlar rápidamente, pues él era de verbo fácil.
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Me contó que él vivía en Castro, la capital de La Isla Grande de Chiloé, en un palafito, que es una construcción apoyada en pilares sobre el mar o sobre un lago, en aguas mansas.
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Hablaba con mucho entusiasmo y amor a su isla, de sus costumbres, de su historia, de la pesca. Decía que la gente allí era hospitalaria, sencilla y muy apegada y defensora de su tierra.
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Al llegar a El Frutillar, me despedí del chilota y me apeé, pues quería dar un paseo por esta hermosa zona junto al lago Llanquihue. Estuve paseando un buen rato hasta que decidí continuar hasta la vecina ciudad de Puerto Varas, situada a orillas del mismo lago. Esta es una ciudad encantadora. Estuve tomando un café y charlando con algunos turistas y con gente de la localidad. Fue un rato muy agradable.
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Como la tarde ya había avanzado, pensé que lo mejor sería encontrar alojamiento donde hospedarme. Al fin me recomendaron el Hostal Munich, regentado por una pareja de alemanes que se habían venido de turismo, pero les gustó tanto la Patagonia chilena que se quedaron a vivir en Puerto Varas.
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La puesta de sol junto al lago, con el majestuoso volcán Osorno y el espléndido sol que iba adornando el lugar con sus últimos rayos, me subyugó y me quedé extasiado contemplando esta maravilla de la naturaleza.
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Pasé largo tiempo sumido en la más profunda reflexión sobre los espectaculares dones que Dios nos regala y que nos hace iluminar nuestra alma. Se atisbaba la llegada de la noche, pero aún en el crepúsculo decidí pasear a lo largo de la costanera, respirando el fresco aire lacustre.
En ese momento alguien se dirigió a mí con una voz melodiosa, suave y llena de encanto. Te he estado observando, me dijo. En ese instante me tomó de la mano e iniciamos el paseo, sólo hablando con el corazón y con unas presiones suaves con la punta de los dedos, transmitiéndonos paz, amor y todas nuestras energías positivas.
Al final del recorrido me dijo que se llamaba Edith, que sus padres eran alemanes y que ella era Maestra Zen. Continuó diciendo: Tengo un Centro de Meditación en la Isla Grande de Chiloé, donde imparto cursos y retiros para elevar el nivel espiritual y de concentración de la gente que lo desee. Yo admito a todo aquel que tenga un corazón abierto, lleno de amor y voluntad de crecer. No discrimino a nadie por razón de edad, sexo, color de su piel, ideología o religión. Tampoco por su situación económica, pues el que no pueda costearse los cursos, le doy una beca para que pueda participar también. Como pago, sólo debe colaborar en la cocina, en la limpieza o en la preparación del Centro zen.
Yo le conté el motivo de mi viaje y que no tenía una ruta definida. Que mi idea era seguir el camino que Dios me marcaba. Mi intención era encontrarme conmigo mismo y elevarme espiritualmente, profundizando hasta llegar al Yo interior.
Edith, al escuchar esto, me preguntó con voz amorosa: ¿Me permites que te invite a mi casa unos días? Yo acepté encantado al instante.
Nos despedimos y quedamos en reencontrarnos al día siguiente. A las 9 en la estación de buses- convenimos.
Aquella noche reflexioné sobre lo sucedido desde que partí de Santiago. Pensé que estas historias sólo se veían en el cine, pero era todo una realidad. Di gracias a Dios el que me fuera guiando en mi camino.
Por la mañana tomamos el bus y pronto llegamos a Puerto Montt, la capital de la X Región. Nos apeamos y dimos un paseo por la ciudad, con aroma a mar, a pescado y a gente laboriosa.
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Luego continuamos hacia Ancud, situada a unos 90 km. de Puerto Montt, una vez cruzado el Canal Chacao que separa la isla del continente. Durante el trayecto hablamos de muchos temas, especialmente de literatura, del padre Reinhard, del Quijote, de Los Pilares de la Tierra, de Ken Follet, de Coelho.
Llegamos a mediodía al Centro Zen de Edith. Era un lugar espectacular, con un bosque, con una cañada, que era un lugar de meditación en plena naturaleza. El Centro estaba compuesto de su casa, de unas cabañas donde se hospedaban los que llegaban a participar en los cursos o meditaciones y un gran pabellón cubierto, con un cálido ambiente, decorado al estilo budista y con una energía que habían dejado todos los que llegaban a compartir sus dones y a elevar su espíritu.
Allí me quedaría hasta que el Señor me indicara que era momento de continuar mi viaje y qué camino seguir.
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Foto tomada de la red.
jueves, 23 de abril de 2009
¡Alabado sea Dios!
Hoy amaneció con el cielo encapotado. Hace fresco. Las luces de la calle aún están prendidas, pues se apagan automáticamente, cuando haya más claridad. Me visto y salgo a disfrutar del magnífico paisaje. Pronto empieza a lloviznar. Disfruto paseando bajo la lluvia. Observo el lago, de color plomizo. Todo es calma. Los queltehues aún duermen. ¿Tendrán miedo al frío? Mi pastor alemán, Drako, corretea, olisqueando aquí y allá, y jugando a la cogida con una mariposa.
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A las ocho recibo a Pepe, el señor que trabaja en la cañada, que es una parte del jardín que hemos transformado de un terreno baldío a un pequeño bosque con sus caminitos, lugares de descanso y meditación, y de un pequeño circuito para mantenernos en forma.
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Disfruto colaborando con Pepe en sus trabajos de jardinería.
Desayuno en familia y doy gracias a Dios por el magnífico día y por todo lo que nos ofrece.
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Más tarde viajo a la ciudad a comprar unos palos que se necesitan para los barandales que coloca el jardinero.
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Cuando llega del trabajo mi esposa, la invito tan contento para que vea cómo está quedando todo. Mientras ella se prepara para acompañarme, yo salgo tan feliz para dar los últimos toques, con el fin de que encuentre todo hermoso. En ese momento resbalo y caigo estrepitosamente al suelo. Se me dobló la rodilla y me produjo un terrible dolor. Era la izquierda, la que me ha dado tantos problemas desde mis lejanos tiempos de jugador de fútbol. Segundos después mi cabeza chocó de forma violenta contra una pared estucada.
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Gracias a que llevaba puesta una gorra de cuero que me protegía de la lluvia. Al mismo tiempo aminoró el terrible golpetazo en la coronilla, que a pesar de llevarla cubierta, me produjo un piquete por el que manaba abundante sangre.
Quedé dolorido en el suelo. Ante mis gritos de dolor llegaron a socorrerme.
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Una vez que me recuperé en el suelo, me pudieron ayudar a levantarme, quejándome principalmente de la rodilla. Me curaron de la herida en la cabeza, poniéndome un parche de gasa y esparadrapo, una vez desinfectada la herida con yodo, o algo similar.
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Después de recuperado, nos fuimosa a visitar el jardín. Dimos una vuelta por todos los lugares y recovecos de la cañada, felices de que todo fuera quedando según el diseño que habíamos proyectado. La cañada está integrada en un bosque de árboles nativos, que se extiende por un fundo que limita con nuestro condominio.
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Me encuentro sumamente contento porque me encuentro muy bien, puedo caminar, aunque un poco dolorido. Puedo disfrutar de la maravillosa melodía de la lluvia, del silencio del cielo y de la luminosa compañía del lago. Y de la inmensa paz de mi corazón.
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Alabado sea el Señor que, una vez más, envió a mi ángel protector para que me cuidara. Lo hace con tanto esmero que salgo airoso siempre de todas las situaciones complicadas.
Fotos: Juan Antonio
martes, 7 de abril de 2009
Villarrica: Camino al futuro ( I )
Don Pablo Astete Mermoud, alcalde recién electo de Villarrica, Chile, ha generado mucha ilusión y esperanza entre los villarricenses.
El lago Villarrica o Mallolafquén tiene una superficie de 176 km2. El volcán del mismo nombre, de 2.540 m. sobre el nivel del mar, está adornado por nieves perpetuas.
Si usted se encuentra en cualquier lugar del mundo, queda invitado a visitar esta hermosa ciudad, donde la hospitalidad de sus gentes y los inefables paisajes, le llenarán su alma de intensas sensaciones que no olvidará jamás.
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Si quiere enviar un saludo a nuestro Alcalde, deje un mensaje que se lo haré llegar.
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martes, 17 de marzo de 2009
Pucón, fuente de energías naturales
lunes, 22 de septiembre de 2008
Paseo por el lago Villarrica

martes, 16 de septiembre de 2008
El pastor alemán y los treiles

-Juan Antonio, ¿qué pasa hoy que no me dejas jugar con ellos? - ¿No ves que me están invitando?
miércoles, 10 de septiembre de 2008
Prudencia y previsión
Estos últimos días la Naturaleza transformó los días lluviosos y fríos en unos días soleados, en el que los pájaros alegran las mañanas, los vecinos salen a sus patios a disfrutar de la Naturaleza y Drako, mi pastor alemán juega con los queltehues, aves endémicas de Chile.
Me fui al lago a pasear y me encontré con un campesino que me contó que el volcán Villarrica erupcionó en el 1971, y que lo cogió desprevenido en el vecino pueblo de Coñaripe, mientras visitaba a unos parientes, pero que a pesar de la magnitud de la erupción, pudo salir ileso.
-¿Y no tiene miedo de vivir en esta zona, cerca del volcán?- le pregunté.-
No, sólo le tengo respeto. Fíjese usted que aquí vivieron los padres de mis padres, mis padres y yo. - Y prosiguió: -Aquí seguiré viviendo junto a mis hijos y los hijos de ellos, a pesar de que hemos sufrido varias erupciones.
Me alejé pensando en el ser humano que se asienta en los cauces de los barrancos, cerca de los volcanes y en los sitios donde ha habido hecatombes naturales, y no aprenden, sabiendo fehacientemente que algún día se produicirá otras desgracias en la zona donde viven.
Entonces me pregunto:
-¿Qué tan inteligente es el hombre?-
-¿Vivirías en una zona de riesgo donde se hayan producido fenómenos naturales catastróficos?
lunes, 8 de septiembre de 2008
Villarrica y su costanera












