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martes, 5 de agosto de 2008

Amor y odio

Hoy he tenido un encontronazo con otro ser tan imperfecto como yo. Nos acaloramos, discutimos y nos enojamos mucho.

¿Cómo es que llegamos a ese estado de inconsciencia, de perder la tranquilidad, la racionalidad y no poder resolver la disparidad de criterios sin llegar a esos términos?

Todo tiene un motivo: el querer tener razón a toda costa, el querer decir la última palabra, quizás el culpar al otro de nuestros males.

Cuando estemos en una situación tensa como ésa debemos pronunciar todas las veces que sea necesario la oración del peregrino: "Señor mío y Dios mío, ten misericordia de mí". De esa forma tomamos aire, nos tranquilizamos, priorizamos el amor y la estima por el otro. Así llegará la paz a nuestro corazón.

No queramos ganar en las discusiones o disputas, seamos humildes, de corazón generoso. Sembremos amor y recogeremos amor. No pensemos que el otro no tiene nunca la razón, que el otro es enemigo, no intentemos vencerlo con una o mil justificaciones.

Debemos buscar la tranquilidad de espíritu. No nos importe disculparnos, pedir perdón, explicar sin acritud nuestros puntos de vista, intentar que vuelvan las aguas al cauce del amor, de la comprensión.

Viviremos mucho más felices, con menos tensiones, preocupaciones y desamor.

La vida en amor y paz de espíritu es una vida de calidad. Vale la pena vivirla. La otra es la muerte del espíritu, el veneno en nuestra mente y la hiel en nuestro corazón.

domingo, 3 de agosto de 2008

Engaño versus ética

Hay gente tan tramposa y con tanta falta de valores que se pasa la vida entre engaños y trampas. Cuando se trata de engañar a un familiar es más grave aún.

Hay hijos que engañan a sus padres, algunos les roban hasta dejarlos en la indigencia. También se han dado casos que son los padres que para proteger a sus hijos (?) los dejan sin nada. Esta clase de prácticas también se dan entre hermanos, entre amigos.

¿Qué impulsa a la gente a aprovecharse de los demás no importándole que sean amigos o familiares? El egoísmo del poder, del dinero, de la posición social hace que se pierda la honestidad, la decencia, la honradez. También se han dado casos de llegar hasta el homicidio con tal de apropiarse de los bienes del fenecido.

El ser humano tiene una mente muy compleja, algunas personas no son muy equilibradas, no tienen pautas de conducta con unos límites determinados, no los pueden controlar; por lo tanto, en algún momento actúan de una forma que hasta ellos mismos se asombran de lo que hicieron una vez vueltos a la calma, a la conciencia.

Otros lo hacen con premeditación y alevosía. En estos casos ya llevan el mal en la sangre, en su mente perversa, también pueden ser atavismos.

Nos podemos preguntar, ¿hay alguna justificación para que una persona robe o engañe a otra? Tal vez por conseguir alimento para su supervivencia o la de sus hijos o por evitar un mal mayor. En ese caso hay un choque frontal entre la ética y la necesdad.

Atavismo indecente


Mi colina es mágica porque me encuentro cerca de la luna, de los rayos solares y del titileo de las estrellas. Ellos son simples, puros. No importa el tiempo que haya, ni si es verano o invierno, siempre son íntegros.

Me encuentro en mi colina mágica en estado sosegado en compañía de los pájaros, de la fresca brisa, del silencio omnipresente.

Aborrezco la mentira, el engaño, el aprovechamiento inmoral hacia los débiles. El querer pisar al que se deja, al que no protesta, o que no puede hacerlo.

Hay algunas sociedades que tienen sentimientos atávicos de salir del paso de cualquier manera, no importa si es a costa de los demás. La ecuanimidad, el decoro, el respeto hacia los demás, la imparcialidad, la honestidad importan muy poco.

Lo importante es aprovecharse desde la primera vez, no importa si ya luego no pueden hacer negocio y relacionarse con el perjudicado. No importa si le tachan de desconsiderado o de caradura. Siguen el refrán de que "el que da primero da dos veces"; yo diría mejor "el que se aprovecha del otro primero ya tiene algo ganado", aunque después pierdan todo.

Ejemplos de éstos hay muchos, como el que me vendió leña con engaño y luego regresó para que le comprara otra vez. O el que me pidió prestado cierta cantidad de dinero y no me pagó en las condiciones pactadas, y en otro momento volvió para lo mismo.

También se da el caso que uno ve cómo engañan a otro y más tarde quieren hacerlo con uno. ¡Ni que yo fuera tonto!

En realidad, no sé si es falta de decencia o es atavismo indecente. Siguen la norma de"sálvese quien pueda", aunque sea engañando a todo el que se deje.

miércoles, 30 de julio de 2008

Esta no es mi vida


Me voy a volver más loco aún- gritó Pepe. -No hay nadie que me entienda.

Pepe llevaba recluido en la colina mágica durante tres años. De vez en cuando tomaba su bicicleta para bajar por lo montes hasta llegar a la costa, donde vivían sus hijos, nietos y hermanos.

Tuvo que traspasar montañas, con altos precipicios, cruzar grandes avenidas repletas de coches. La gente en la ciudad gritaba, corría y apenas se saludaba, sólo cruzaban unas breves palabras y ¡adiós!

Cuando entraba a la casa de su familia nadie le hacía caso. Su hijo estaba trabajando, cuando llegó a la casa, lo saludó y le dijo:

-Papá, lo siento, me voy a ver el partido de fútbol, pues me esperan unos amigos.

Los nietos estaban en el ordenador, no levantaban la vista, ni para comerse el bocadillo mientras escribían.

La nuera preparaba la cena, al mismo tiempo que veía una telenovela.

Pepe, pensativo, recordó los tiempos en que sus padres y hermanos se reunían a charlar, a contarse todas las incidencias del día. Cuando terminaban éstas, comentaban de política. No en vano su padre era un militante de izquierdas. Había que hablar en voz baja, pues gobernaba el General, un señor muy poderoso, el cual tenía ojos y oídos en todas partes.

A veces nos reuníamos a escuchar Radio Independiente (La Voz de Canarias Libre), la de Cubillo, que emitía desde Argel. En esas emisiones se criticaba la política nacional, la provincial y hasta la de los pueblos. Atacaba la represión de la Benemérita, al alcalde, al cura y a los caciques locales.

Una vez mi padre organizó una fiesta cuando escuchamos por la radio que el Comité de Descolonización de la ONU había aceptado al MPAIAC como Movimiento de Liberación Africano, con el fin de conseguir la independencia de las Islas Canarias, pero todo fue una efímera ilusión. Debíamos seguir como una nota más dentro de la insufrible sinfonía que nos marcaba el paso a todos.

Todo terminó cuando el Ministerio del Interior emitió unas interferencias para que no pudiéramos escuchar la radio.

Desde entonces funcionó el boca a boca, que recorría toda la isla, cuando reprimían a algunos sindicalistas o detenían a alguno del PC, o que los cosecheros-exportadores tasaban la caja de tomates a 6 kg, en vez de los 20 Kg que reclamaban los agricultores. Más de uno fue detenido por esas reivindicaciones.

Fueron momentos de mucha unión familiar. Ya luego la familia se fue disgregando, llegaron las prisas, la tecnología, el pluriempleo. Llegó el egoísmo de vivir cada uno su vida, sin compartir con los demás miembros de la familia

Pepe no pudo soportar más esa indiferencia, tomó su bicicleta e inició el regreso a su colina mágica, a pesar de que eran las diez de la noche.