Piedra milenaria, acompañada de la soledad
observas el cielo de luz y de color con esmero
y las viejas y cálidas montañas, ilustres compañeras
que como las rocas han recorrido tu mismo sendero.
Piedra ancestral, te elevas enhiesta hacia el cielo
fuerte y esbelta en la frágil estructura del universo
te ves bella en el fascinante y mágico espejo del desierto
y navegas apacible en las suaves olas del tiempo.
Piedra milenaria, has sido atenta y lúcida viajera
testigo fiel del tiempo que ha dejado su huella en ti
por vientos y tempestades que removieron todo tu ser
y los llantos de luna que fueron minando tu existir.
Piedra milenaria, tú soportaste toda clase de dificultades
sufriste en tu alma triste y encogida las miserias sin fin
soportaste estoicamente la insensata acción del hombre
soportaste estoicamente la insensata acción del hombre
pero nada pudo alterar tu inquebrantable voluntad de vivir.
Vetusta piedra milenaria, admirada por todo el universo
eres fiel reflejo de su carácter y esencia infinitos
de constante y solidaria energía de la sabia creación
y de un promisorio futuro en paz y libre de peligros.
Yo quisiera ser como tú, admirada piedra prehistórica
conservar el aroma y la esencia que me regaló el Creador
continuar siempre con fe y determinación mi sendero
salvando las cordilleras y simas de la vida con pasión.
Yo quisiera ser como tú, con esperanza en el futuro:
todos somos Uno en nuestro denostado universo
y aportamos con fe cada pensamiento, palabra y acción
para pintar el planeta azul en el más espléndido lienzo.
Texto: Juan Antonio Quintana
Foto: MABUT
Texto: Juan Antonio Quintana
Foto: MABUT








