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martes, 21 de diciembre de 2010

Feliz Navidad desde las Islas Canarias



Video de diferentes grabaciones en directo con villancicos populares navideños. Las dos primeras canciones, "¡Ay para Navidad!" y "Navidad Guanche" corresponden a Los Gofiones en el programa" La Trastienda". La  tercera, "Lo Divino", corresponde al mismo programa, de Los Sabandeños.
Autor del video: El Gofión.

Que el Niño Dios les llene de Paz, Felicidad y Amor.

Es día de pasarlo en familia, compartiendo la alegría del encuentro,
las añoranzas de momentos felices con familiares que ya no se encuentran con nosotros, o de otros que están lejos, pero muy cerca en nuestros corazones.
Damos gracias a Dios por la oportunidad de poder celebrarlo y compartir el amor con las personas que amamos un año más.

Agradezco a mis amigos blogueros que me han acompañado durante todo el año con mucho cariño. Especial recuerdo a aquellos que tienen por única compañera a la soledad y a los que están sufriendo alguna patología física o emocional, o marginación y desamor.
Un fuerte y afectuoso abrazo para todos.

Feliz Navidad


Merry Christmas


Glückliches Weihnachten

Boas Festas

God Jul

Noeliniz Ve Yeni

Bon nadal

Zorionak

Joyeux Noël

Bo Nadal

Shinnen omedeto

Kung His Hsin Nien bing Chu Shen Tan


Recomiendo ver el video de Los Sabandeños cantando el villancico


Lo Divino, con preciosas imágenes de las Islas Canarias.

http://grancanariacontinentenminiatura.blogspot.com/


También el video "Cantemos somos 7", famoso villancico acompañado con imágenes

de nuestras islas, referentes a su cultura, tradiciones, costumbres e historia de las mismas.

http://juananquintana.blogspot.com/2010/12/les-deseo-feliz-navidad-con-villancicos.html















































































































































































































































































































































































































































lunes, 22 de noviembre de 2010

Nuevo terremoto. Me recuerda el de Chile y sus efectos psicológicos


Nuevo terremoto. Me recuerda el de Chile y sus efectos psicológicos.

Eran las 03.15 de la madrugada cuando de repente el edificio comenzó a temblar, primero con suavidad y luego poco a poco se fue incrementando la intensidad hasta llegar a ser horroroso, convirtiéndose en un terremoto de intensidad 9 en la escala de Richter . Me encontraba en un edificio de 20 pisos, con uno más de oficinas y otros tres de estacionamientos. Al momento recordé el pasado terremoto de Chile, el 27 de febrero de este año, cuando corrimos despavoridos hacia el jardín desde donde presenciamos sobrecogidos y atónitos cómo la casa se bamboleaba como si fuese de varillas de junco, o de coligües, y cómo los árboles bailaban al son de la silenciosa música y del ritmo que le proponía el terrorífico sismo, tanto tiempo que parecía que jamás iba a terminar. Pensábamos que aquél sería el último día de nuestra existencia, nos despedimos mentalmente de nuestros seres queridos que se encontraban alejados y pedimos a Dios por nosotros y por todos los que se encontraban en tan peligrosa situación. Pero el terremoto de hoy, en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, encontrándome en un edificio de unos 80 m de altura, con las mismas sacudidas en intensidad y tiempo, el sentimiento fue muy distinto, mucho más angustiados por la altura y el material de la construcción. Nos intentamos arrimar a las paredes que se resquebrajaban poco a poco, pero luego grité a mis hijos que nos pretegiéramos bajo el marco de la puerta de la vivienda. Pero de pronto se incendió la lámpara de la sala, y ésta era la única luz que nos permitía ver la dimensión exacta del efecto del terremoto que azotaba la ciudad. Intentamos apagarla, pero pronto percibimos que el incendio no se propagaría por la vivienda, por lo que decidimos dejarla para poder alumbrarnos. Miramos hacia el exterior y vimos cómo se movían los edificios próximos al nuestro, lo hacían como si fuesen de madera. Caían cascotes muy cerca de la gente que abandonaba a toda prisa la zona. Unos corrían a pie, otros se apresuraban alejándose en sus coches. El sismo no paraba, nos preguntábamos angustiados que cuánto tiempo más duraría. Apenas nos podíamos mantener erguidos de tan violentos que eran los temblores. Todo mi cuerpo bailaba a un ritmo frenético, no podía parar. Fue tanto lo que me movía que me desperté y me percaté que me encontraba durmiendo en un autobús que hacía el trayecto desde Santiago de Chile, por la Ruta 5 Sur o Panamericana, hasta La Araucanía. Los intensos movimientos que había sentido eran los producidos por las ruedas del vehículo al pasar por encima de las irregularidades de la carretera.



Este sueño me hace recordar el terrible terremoto que sufrimos en Chile, el 27 de febrero de 2010, y los efectos psicológicos que nos produjo y que quedarán en nuestro subconsciente el resto de nuestras vidas.

Autor: Juan Antonio Quintana

Foto tomada de Google


domingo, 30 de agosto de 2009

Philipp u. Crucita Imblon (München - Las Palmas de Gran Canaria)

Puerta del campo de concentración de Dachau (Munich), en la actualidad funciona como Memorial y Museo sobre el Holocausto.

Philipp nació cerca de Munich. De niño entraba a jugar al campo de concentración de Dachau. Lejos estaba él de conocer la tragedia que sucedía en su interior.

También estuvo viviendo en Landshut con su mamá, doña María, y con su hermano Albert.

Desde muy joven le gustaba viajar. Su primer viaje lo hizo de mochilero hasta el norte de Alemania. Posteriormente recorrió todo su país.

Trabajaba durante unos meses con el fin de reunir dinero que le sirviera para viajar a través de Europa. Conocía todos los Albergues Juveniles, donde entraba en contacto con muchos jóvenes europeos y de otros continentes, aventureros y con ganas de descubrir el mundo como él.

Había estudiado inglés y francés, pues entraba en el currículo escolar. Llegó a dominar estos idiomas, pues los practicaba en sus viajes o en el tiempo en que trabajó en una agencia de viajes o en la compañía de seguros Winterthur.

En uno de sus viajes conoció a un chico danés y decidieron viajar en bicicleta a España, con el fin de conocer nuestro país y para aprender el idioma de Cervantes.

Se matriculó en una academia en la ciudad de Málaga, donde en poco tiempo tuvo los conocimientos básicos para hablar y hacerse comprender en español. Allí conoció a una chica malagueña con mucho salero, pero estaba todo el día cantando, y a él no le gustaba eso, por lo que no congeniaron y se separaron.

Allí decidieron continuar el viaje hacía las Islas Canarias. Vendieron sus bicicletas en Cádiz y con el dinero que obtuvieron compraron sus billetes.

Tomaron el barco Villa de Madrid, de la Transmediterránea, y llegaron a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, Islas Canarias.

Se alojaron en una pensión cerca del Mercado de Las Palmas y se dispusieron a recorrer la ciudad.

A principio de los 60 no llegaban aún muchos turistas, por lo que fueron unos adelantados a su tiempo, en Canarias.

En uno de sus paseos por la emblemática calle de Triana, conoció a una chica canaria, Crucita Quintana, de la que pronto se enamoró y se hicieron novios.

Él volvió a Alemania con la promesa de regresar para casarse con ella. Y así lo hizo, unos meses más tarde se casaron y regresaron a Alemania. Ella aprendió alemán muy pronto, pues asistió a varios cursos en la Universidad de Munich, y homologó su título de Maestra, con lo que pronto impartió clases en el país germano.

De viaje de luna de miel se fueron a la isla de La Palma. Llegaron a Garafía en un “coche de hora” (autobús de línea regular) y para salir tuvieron que hacerlo caminando, teniendo que subir y bajar siete montañas, pues no había otro medio de transporte en muchos días.

Otro día se fueron de acampada a las dunas de Maspalomas, cuando aún no llegaba ni un turista a la zona. Por la mañana él se levantaba para ir a comprar el pan cerca de la Viuda de Franco, en la antigua carretera del sur, y durante todo el trayecto decía que no se veía ni a una persona. Mientras Crucita se quedaba sola muerta de miedo, rezando.
Dunas de Maspalomas, sur de la isla de Gran Canaria, España.

Cada año trabajaban 6 meses en Alemania y luego volvían a Las Palmas de Gran Canaria, a disfrutar del maravilloso clima de las islas y para compartir con la familia. En este período también trabajaban, ella de maestra y él en una agencia inmobiliaria del sur de la isla de Gran Canaria.

Yo me hice muy amigo de Philipp, pues Crucita era mi prima. Posteriormente fuimos concuñados. Compartíamos el amor por los viajes, por los idiomas, por la lectura, por coleccionar sellos y por el ajedrez. Él disfrutó intensamente sus aficiones hasta que falleció en un hotel, en su amada Playa de las Canteras, donde en sus últimos años pasaba sus vacaciones

Philipp era un personaje muy especial, era un amigo de buena conversación, enamorado del idioma español, adoraba leer a Cervantes y a los demás clásicos, inteligente y disfrutaba de la vida intensamente.

Crucita falleció siendo aún joven, pues no llegó a los 40 años.

Philipp se casó en segundas nupcias con Edith Imblon (de soltera Huber) quien lo acompañó con mucho amor los últimos años de su vida.

Vaya mi recuerdo para este amigo que dejó huella en toda la familia.

Tengo tantas anécdotas y recuerdos de los viajes que hicimos juntos, o cuando lo visitaba en Alemania, o cuando él venía a Canarias, que podría escribir un libro.
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Fotos tomadas de la red