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sábado, 4 de octubre de 2008

El silencio me acompaña

Me siento en la arena
de esta playa desierta.

El silencio me acompaña

caricia del alma

música de la nada

viaje sin equipaje

brisa fresca de la mañana

sueños sin dueño

dulce canto para el espíritu

que nos embelesa,

vuelo sin alas

ingrávido y en inmensa paz.

Me acompaña la melodía del mar

la suave brisa con perfume de algas

el murmullo de las gaviotas

y como mandala, el sol.

Estoy totalmente presente

aquí y ahora

deseo contactar con mi Yo interior.

Para no perderme en el silencio

musito el mantra que siempre me acompaña.

Recorro caminos inexistentes

recónditos vericuetos

repaso las actividades cotidianas

y vuelvo al mantra para no extraviarme.

Viajo más allá de las estrellas

me sumerjo y juego con los peces

y sonríe el niño que llevo dentro.

Me hace retornar la fresca lluvia


que me acaricia la cara

vuelvo al mundo tangible

de las flores y de las aves

de los niños que juegan

con sus barquitos de vela.

Autor: Juan Antonio Quintana
Foto: Google

miércoles, 27 de agosto de 2008

Siempre salgo en tu busca


Hoy no es el día más feliz, no estoy en calma.
Algunas nubes negras nublan mis ojos.
Un viento frío azota mi piel y mi alma.
Duras palabras taladran mi espíritu y me congojo.

Pero sólo dura un instante este desasosiego que obnubila mi mente.
Tu mirada traspasa mi mirada, tu voz se une a mi callada voz.
Tu corazón palpita dando color a mi vida.
Tu espíritu brillante alumbra mi dulce corazón.

No hay puertas en mi casa, mi casa es el mundo.
Tampoco tiene amplias ventanas, ni un triste techo.
No tiene piso, ni muebles; solo soy un vagabundo.
Pero soy feliz, sólo pienso en ti, con dolor en mi pecho.

Siempre salgo en tu busca, aunque a veces no te hallo.
Te escondes y me vuelvo loco por encontrarte, mi amor.
Noches enteras te espero detrás de mi ventana con mi sayo.
Al fin te encontraré y entrarás en mí, mi Dios.

jueves, 21 de agosto de 2008

España de luto



España está de luto. El trágico accidente de un avión en el aeropuerto de Madrid Barajas, con destino al aeropuerto de Gran Canaria, ha conmocionado a nuestro país.

En estos terribles momentos reflexionamos sobre la muerte. El concepto que tenemos de ella varía según la edad y las circunstancias personales.

Hay diferencia de apreciación entre una muerte de alguien muy cercano que vimos de niño a una que se produzca en estos momentos de madurez. En la primera consideramos la muerte como un hecho muy lejano, difícil que nos toque. Ahora, en la madurez, ya lo vemos más cerca, ya estamos preparados para recibirla.

La muerte se recibe de una forma u otra dependiendo de las circunstancias y preparación de cada uno. Si vivimos el aquí y el ahora, sin esperar demasiado del futuro, que es una forma de vivir satisfechos, la recibiremos como algo natural, es una transición, estamos en paz con nosotros mismos y con los demás. Si por el contrario estamos sumidos en proyectos a largo plazo, o hay gente que dependa de nosotros, entonces vivimos dependientes de algo o de alguien, apegados a la tierra, de tal forma que el pensar en la muerte es algo traumático.

¿Cómo ves tú la muerte?


miércoles, 20 de agosto de 2008

Osho de "El ganso esta fuera"

En una espesa zona de la selva birmana, un pequeño avión fue abandonado por el ejército. Se estaban retirando a toda prisa y por alguna causa mecánica no pudieron llevárselo consigo. Los aborígenes encontraron el avión y fueron incapaces de entender qué era. Dedujeron que debía de ser alguna clase de carromato; era lo único que podía ocurrírseles. Para ellos, una carreta de bueyes era el único vehículo. Así que empezaron a utilizar el avión como una carreta. Y les encantó. ¡Era el mejor carromato que nunca habían tenido!
Entonces alguien pasó por allí, un hombre que vivía un poco alejado de la tribu aborigen, pero que formaba parte de ella. Y él había visto automóviles, camiones, autobuses. Les dijo:
—Esto no es un carromato. Esto es un automóvil. Y yo sé algo de coches. De manera que le hizo unos arreglos. Ellos se quedaron inmensamente asombrados de ver que sin caballos, sin bueyes, la máquina se movía. ¡Vaya juguete! Cada mañana, cada tarde, disfrutaban mirándolo una y otra vez, desde todos los lados, entrando en él, sentándose en él, y, aunque no había carreteras, les resultaba tremendamente gratificante recorrer unos cuantos metros.
Un día, un piloto acertó a pasar por aquel remoto bosque y les dijo:
—¿Qué estáis haciendo? ¡Eso es un avión! ¡Puede volar!
Invitó a dos aborígenes a ir con él y cuando despegaron, no podían creerlo. Eso superaba por completo su imaginación, estaba más allá de todos sus sueños. Ellos pensaban que sólo los dioses podían volar; habían oído hablar historias de dioses que volaban por el cielo. Sí, habían visto aviones surcando el cielo, pero siempre habían creído que pertenecían a los dioses.

Fíjate: el mismo aparato puede ser utilizado como carreta o como automóvil, pero entre carreta y automóvil sólo hay una diferencia cuantitativa, no cualitativa. En cuanto el avión despega, el plano es diferente: trasciende la carreta y el automóvil. Es una dimensión totalmente nueva.
De modo que la razón no es dejada atrás; la razón es, simplemente, trascendida. Por eso, Christmas Humphreys lo llama “sin sentido”, “irracional”. Pensar que dejas atrás la razón, es pensar todavía de forma racional.
Te dice: “... y la mente será libre...”
Eso es una verdadera tontería; la mente no será libre. Cuando te adentras en el mundo de Zen, aparece la no-mente. Zen es equivalente a “no-mente”. No es liberar la mente; es liberarse de la mente. Y hay mucha diferencia, una diferencia imposible de salvar. La mente no obtiene la libertad; tú te liberas de la mente. La mente desaparece. Libre o no libre, la mente, simplemente, desaparece. Cruzas una nueva puerta que siempre estuvo ante ti, pero a la que nunca habías llamado: la puerta de ser, la puerta de la eternidad.
Del libro El ganso está fuera de Osho

sábado, 16 de agosto de 2008

El slencio



En el silencio de tu alma se esconden los más bellos secretos de tu corazón.

El silencio no es la ausencia de sonidos, es un estado tranquilo en el que puedes oír lo que se mueve en tu interior con mayor claridad

En silencio se descubren maravillosas conversaciones que la palabra sería incapaz de pronunciar.


En el trabajo callado y tranquilo los dones de las personas se hacen visibles.


La palabra, cuando es clara y sincera, nos acerca a los demás, nos ayuda a darnos a conocer, nos muestra lo que los demás piensan y viven… el silencio es el mayor grado de comunicación que podemos conseguir con un ser humano.


Ábreme el cofre sagrado de tu silencio, comparte conmigo desde lo que eres, desde lo que vives, desde lo que lloras y desde donde te alegras…sin palabras.


Entraré de puntillas, sin hacer ruido, para no romper la hermosura que me ofreces a través de tu silencio...


El silencio es el mayor grado de comunicación.


Anónimo

miércoles, 6 de agosto de 2008

Volverse humano


Si observas de cerca a los seres humanos en el mundo actual te das cuenta de que no son humanos. No actúan como seres humanos. Si un ser humano actúa correctamente, entonces él o ella se convierte en un verdadero ser humano. Momento tras momento, ¿qué haces? ¿Cuál es tu dirección correcta? Momento tras momento, ¿cuál es tu vida correcta? ¿Cómo encuentras tu camino correcto? ¿Cómo salvas a todos los seres del sufrimiento?

Venimos a este mundo con las manos vacías. ¿Qué hacemos en este mundo? ¿Por qué hemos venido a este mundo? Este cuerpo es algo vacío. ¿Qué es esta cosa que lleva este cuerpo de un lado a otro? ¿De dónde vino? Debes entender esto, debes encontrar esto. Así que si quieres encontrar esto debes preguntarte a ti mismo: "¿Qué soy?" Siempre mantén esta gran pregunta. El pensamiento debe desaparecer. Debemos quitar todo nuestro pensamiento, cortar nuestros pensamientos. Entonces nuestro verdadero ser aparece, entonces nuestra mente verdadera aparece...

¿Cuánta gente quiere de verdad practicar en este mundo? Mucha gente no practica nada, luchan día y noche, y ejercitan su deseo, su ira, su ignorancia. Cuando pierdas tu cuerpo, entonces no tendrás nada que puedas llevarte contigo. Cuando este cuerpo desaparezca, ¿qué te llevarás contigo? ¿Qué harás? ¿A dónde irás? No lo sabes ¿verdad? Si este "no-saber" es claro, entonces tu mente es clara, entonces también el lugar a donde vas es claro. Entonces comprendes tu trabajo, entiences por qué has nacido en este mundo. Entiendes qué haces en este mundo. Cuando entiendes esto puedes convertirte en un ser humano.

Maestro Zen Seung Sahn