de esta playa desierta.
El silencio me acompaña
caricia del alma
música de la nada
viaje sin equipaje
brisa fresca de la mañana
sueños sin dueño
dulce canto para el espíritu
que nos embelesa,
vuelo sin alas
ingrávido y en inmensa paz.
Me acompaña la melodía del mar
la suave brisa con perfume de algas
el murmullo de las gaviotas
y como mandala, el sol.
Estoy totalmente presente
aquí y ahora
deseo contactar con mi Yo interior.
Para no perderme en el silencio
musito el mantra que siempre me acompaña.
Recorro caminos inexistentes
recónditos vericuetos
repaso las actividades cotidianas
y vuelvo al mantra para no extraviarme.
Viajo más allá de las estrellas
me sumerjo y juego con los peces
y sonríe el niño que llevo dentro.
Me hace retornar la fresca lluvia
que me acaricia la cara
vuelvo al mundo tangible
de las flores y de las aves
de los niños que juegan
con sus barquitos de vela.
Autor: Juan Antonio Quintana
Foto: Google
El silencio me acompaña
caricia del alma
música de la nada
viaje sin equipaje
brisa fresca de la mañana
sueños sin dueño
dulce canto para el espíritu
que nos embelesa,
vuelo sin alas
ingrávido y en inmensa paz.
Me acompaña la melodía del mar
la suave brisa con perfume de algas
el murmullo de las gaviotas
y como mandala, el sol.
Estoy totalmente presente
aquí y ahora
deseo contactar con mi Yo interior.
Para no perderme en el silencio
musito el mantra que siempre me acompaña.
Recorro caminos inexistentes
recónditos vericuetos
repaso las actividades cotidianas
y vuelvo al mantra para no extraviarme.
Viajo más allá de las estrellas
me sumerjo y juego con los peces
y sonríe el niño que llevo dentro.
Me hace retornar la fresca lluvia
que me acaricia la cara
vuelvo al mundo tangible
de las flores y de las aves
de los niños que juegan
con sus barquitos de vela.
Autor: Juan Antonio Quintana
Foto: Google












