martes, 5 de octubre de 2010

No debemos callar: La verdad de Soraya M.

La verdad de Soraya M. es una película de cine, por Filmtrailer, que será estrenada en España el próximo día 15 de octubre. Cuenta la historia de una mujer condenada a la lapidación.


Doy cuenta y condeno sobre el inhumano proceder de algunas autoridades islamistas, en este caso las iraníes, conculcando los más elementales derechos humanos, como es el derecho a la vida y a ser juzgados ante un tribunal con todas las garantías, y el imperio de unas leyes y tradiciones impropias de países civilizados. El machismo, la mezquindad, el abuso y la actitud sanguinaria de la sociedad permiten comportamientos deleznables hacia las mujeres.


Otro caso, el de Sakineh, conmovió al mundo por haber sido sentenciada a morir lapidada, pero el tribunal retiró los cargos por adulterio, debido a la presión internacional. No obstante, fue condenada a morir en la horca acusada de colaborar en la muerte de su marido.


Nosotros nos preguntamos si las autoridades iraníes se obstinan en su intención de matarla de cualquier forma. ¿Qué garantías jurídicas tienen las personas, especialmente las mujeres, que son juzgadas en ese país?


De ninguna forma podemos permanecer callados ante los atropellos que se cometen en cualquier lugar de nuestro planeta. Pedimos a las autoridades de Irán que revisen las leyes para que permitan a las mujeres tener los mismos derechos que los hombres. Es escandaloso el maltrato y la marginación a que son sometidas en ese país.

3 comentarios:

ANA dijo...

Si, es necesario que se tomen medidas al respecto, pero no se olviden que en los países "civilizados" siguen muriendo mujeres por violencia de género. Sí, hombres que matan a mujeres, con la bandera del amor, porque no pueden vivir sin ellas. Cuanta hipocresía.

Catalina Zentner dijo...

La indiferencia del mundo impide que se proteja a estas mujeres indefensas.
Tal vez la película ayude un poquitín.

Abrazos,

Olga i Carles dijo...

Esa práctica debería estar ya encerrada hace milenios. En pleno siglo XXI no se puede permitir.



Gracias