domingo, 26 de octubre de 2008

La formación humana

Nietzche, en su libro "Así hablaba Zaratustra" compara a la juventud, y también puede compararse a nuestra vida entera, con un camello que se arrodilla dispuesto a que lo carguen. A continuación se levanta tambaleándose y lleva su carga hacia el desierto. Allí se convierte en un león. Cuanta más carga haya llevado, tanto más fuerte se vuelve el león. Y luego tiene que matar a un dragón. El nombre de éste es "¡Deberás!". Una vez muerto el dragón, el león se convierte en un niño que se va desarrollando de acuerdo con lo que es él íntimamente.

¿Ya encontraste al niño que hay en ti?

20 comentarios:

Nerina Thomas dijo...

Qué buen regalo tu texto, para este domingo lluvioso . Gracias a Dios, que cuento con mi niño interior. Es el que me permite honrar la vida con alegría cada día. Gracias. Un abrazo Bello lo tuyo, como siempre.

Steki dijo...

Qué linda comparación, Juan!
Yo siempre llevo a mi niña de trenzas conmigo.
Que esté por cumplir 57 no quiere decir que haya dejado de tener 50, 40, 30, 20 o 10. Siempre los llevo conmigo a donde quiera que vaya.
SAWABONA!
BACI, STEKI.

M. Jose dijo...

Procuro llevarlo siempre agarradito a mi, aunque a veces se esconda y no quiera salir. Pero cuando eso sucede, en los momentos menos esperados sale a la superficie y me alegra la existencia...sin él yo no sería...
Un beso por tu hermoso post
MJ

Adrisol dijo...

trato en lo posible de sacar la niña!!!
no es muy fácil, nos obligan a ser adultos la mayor parte de la vida, pero con un poquito de esfuerzo se logra.......
un abrazo desde Argentina

Juan dijo...

Nerina

Disfruta de la niña que llevas dentro
es de mirada clara
de corazón limpio
y de alma bella y sana.

Un abrazo y que Dios te siga bendiciendo.

Juan dijo...

Baci

Nunca olvides a la niña de trenzas que lleavas dentro
es la inocencia, la ilusión
es el alma alegre y feliz
y la que te lleva por el camino del amor.

Un abrazo y feliz semana.

Juan dijo...

M. José

A veces estamos tan ocupados
que no escuchamos al niño que llevamos dentro
por eso nos va un poco peor nuestra vida
por eso hemos de recuperar el alma de niño.

Un abrazo y sonríe a la vida.

Juan dijo...

Adrisol

Tantas experiencias de adulto
tantas enseñanzas y órdenes
y tantas ganas de vivir como persona mayor
que nos olvidamos de nuestra eencia de niños.

Yo observo que la niña que etá en ti
está a flor de piel
por el amor que pones en todos tus actos.

Un abrazo y que Dios te siga bendiciendo.

Marysol dijo...

Querido Juan Antonio:
Esta entrada es muy interesante y al respecto, te alcanzo esta reflexión como comentario:
El sabio es el que ha abandonado la falsa seriedad de la existencia: los suspiros sacrificados del camello-mártir, el crispado sentido del honor del arrogante león. Es el que conoce, el gran secreto:
"El Ser es un niño que juega".

En muchas tradiciones metafísicas y espirituales se dice que la actividad más elevada, la que compete al Ser, a lo Absoluto, es el juego.
Sólo el que juega dice “sí”, porque sólo el juego es un “sí” a la existencia, un reconocimiento de la plenitud de cada momento, de que cada instante es y, por ello, está ya justificado, sagradamente justificado.
Besos para ti y que tu niño siga jugando.

Juan dijo...

Marysol

El ser humano vive siempre cargado de todas las normas y experiencias, además de los atavismos que nos encorsetan, que no nos dejan vivir en libertad, sino condicionados por aquéllos.

Sólo cuando limpiemos nuestra alma de toda esas reminiscencias y enseñanzas del pasado, saldrá el niño que habita en nosotros. Aquél de menta clara, inocente, sin malear aún por la sociedad.

Gracias, querida amiga, por tan profunda reflexión.

Un abrazo y que el Señor te siga bendiciendo.

Ondina dijo...

Bonita reflexión Juan.
Solo después de haber asumido la carga,sólo después de haber vencido obstáculos podemos llegar a lo importante,a olvidar el deberás para ser niño y simplemente dejarse ser en un fluir con la vida.

Yo nunca pierdo de vista la niña que hay en mi y espero seguir así.

Un fuerte abrazo

Lidia M. Domes dijo...

Muy bello ha sido para mi recuperar esa niña que se hallaba oculta en lo profundo de mi Ser...

A veces se hace difícil desaprender lo aprendido (mamado, inculcado por nuestros padres y por todo el entorno) para conectar con quien realmente somos...

En eso estoy, querido amigo!

Abrazos,

Lidia

Juan dijo...

Ondina

Sólo después de olvidar tantas enseñanzas negativas que nos han imbuido, seremos como niños simples, alegres y con el alma abierta.

Un abrazo.

Juan dijo...

Lidia

El camino es ese, el descargar de nuestro corazón todo lo que nos ralentiza, las pesadas cargas de las malas enseñanzas...hasta llegar a ser el niño que todos llevamos dentro.

Ojalá que sigamos avanzando en ese sentido. Ilusión que no nos falte.

Un abrazo y gracias por la luz que siempre nos regalas.

mi despertar dijo...

la muchchita que tengo y esta dentro mio me lleva por senderos de locas locuras Si soy feliz a diario y tengo lo que quiero te dejo un beso enorme aunque aun no te conozco. Perdoname sin acentos ya que escribo desde mi laptop

Juan dijo...

Mucha

Cuánto me alegro de que seas feliz y puedas hacer lo que desees.

La muchachita que hay en ti es la que vive sonriente con el alma en las alturas.

Un abrazo y que todo continúe tal como tu quieras.

Un abrazo y sigue sonriendo a la vida.

lully desnuda dijo...

Nietzche, un libro que mi padre, recuerdo, lo conservaba desde niña, después cuando crecí, nunca más lo volví a ver. Es lindo descubrir el niño que hay dentro de cada uno de nosotros, en mi caso la niña que hay en mí. Nos produce un aire renovador por siempre.

Besitos amistosos!

Juan dijo...

Lully

Nunca dejes de atender a la niña que hay en ti, es la que te da la inocencia, sencillez y frescura que hacen tan deliciosos a los niños.

Un abrazo afectuoso.

¸.•*♥¸.Angy¸.•*♥¸. dijo...

Creo que todos en algún momento de nuestras vidas... "sacamos al niño que llevamos dentro"


Muy bueno tu post


Besitos

Angy

Juan dijo...

Angy

El niño que llevamos dentro debe estar muy presente, eso significa que la inocencia, la alegría y el ver con los ojos del alma siempre estarían presentes.
¡Qué maravilloso sería que fuera así!