lunes, 28 de febrero de 2011

En la oscuridad

Anaïs se removió inquieta en la habitación de su hotel, no podía conciliar el sueño. Su cerebro le pedía movimiento, acción, riesgo. Estaba llamando al peligro con todas sus fuerzas. Vagó con su corazón palpitante por las calles parisinas del Barrio Chino. Ya era de madrugada y llovía. Poca gente transitaba a esas horas por calles tan peligrosas. Alguna mirada furtiva de un malencarado que  asomaba por una esquina. Un asalto más allá a un hombre perdido en las tinieblas del alcohol. Ella clamaba por alguien que la redimiera del dolor, del desasosiego, de la tristeza de la vida. Silencio. Sólo escuchó una voz interior que le decía: ¡No insistas, estás a salvo, yo te protejo de todos los peligros!

16 comentarios:

Nerina Thomas dijo...

Buen escrito Juan!!
Un placer leerte.
Te dejo un abrazo.

Steki dijo...

Bueno, parece que esta madrugada, todo lo que leo está oscuro, jeje. Coincidencia o causalidad?
Buen escrito, Juan. Distinto pero bueno.
Beso grande para ti y buena semana.

Cantares dijo...

Muy bueno y muy inquietante.
Besos

Ligia dijo...

Las noches pueden promover el peligro. Abrazos

Común dijo...

Hola!!!!
Me gustaría estar con Anaís, vagar por esas calles con ella y que nuestro angel de la guarda nos cuidara y listo, son sensaciones que nadie comprenderá….
Buena semana y un abrazo de oso.

MAR dijo...

Me gusta...una especie de àngel de la guarda ...para quien lo pueda necesitar.
UNA LUZ EN LA OSCURIDAD.
Besos para ti amigo Juan.
mar

Oteaba Auer dijo...

No estaba acostumbrada a leerte así. Me ha encantado el relato de frases cortas, donde y como lo sitúas...

Creo Juán Antonio que quien busca el peligro lo encuentra y no puede caer en la paradoja de querer que alguien le redima de él...Afortunadamente poseemos el libre albedrío y con ello estamos "condenados" a la libertad, la cuál nos obliga siempre a la toma de decisiones sin que valgan las dependencias emocionales.
Feliz semana y un abrazo

Oteaba Auer

Asun dijo...

Muchos de los peligros que nos acechan son creados por nuestra mente, y quien mejor nos puede proteger de ellos somos nosotros mismos.

Besos

Rud dijo...

Hola, Juan
Considero que la protagonista estaba en el sitio y hora equivocados para buscar quién la redima del dolor. Afortunadamente todo fue una divagación.
Cordiales saludos

Alimontero dijo...

He leído algo diferente... y me ha encantado!!

que tengas una bella semana Juan!

un abrazo,
Ali

Sonia dijo...

Sería su ángel de la guarda...

Besos.

Sonia.
http://www.unamadreimperfecta2.blogspot.com/

Izaya dijo...

Sustituir un dolor por otro. Podría valer un tiempo, pero no haría que desapareciera. Anaïs lleva una lucha profunda consigo mismo y su conciencia al final parece ganar la batalla.
Muy buen relato.
Un saludo.

http://universo-izaya.blogspot.com/

stella dijo...

Fantastico microrelato Juan, atrapa con su misterio y la esperanza del final
Muy hermoso
Un abrazo
Stella

Soñadora dijo...

Qué importante es prestarle atención a esa voz que nos habla desde adentro!
Besitos,

Steki dijo...

Querido Juan, que todo ande bien hoy y sea algo sin demasiada importancia para Chile. Un fuerte abrazo.

anaiv dijo...

Hermoso y particular, tu escrito.
Como siempre un placer leerte
Un saludo, Juan